Tipos de web y para quién son
Antes de hablar de precios conviene decidir qué tipo de web necesitas, porque es lo que más separa un presupuesto de otro. Estas son las cuatro opciones más habituales en una pyme.
| Tipo de web | Para quién | Qué la caracteriza |
|---|---|---|
| Web WordPress corporativa | Autónomos y pymes | Económica, rápida de poner en marcha y fácil de actualizar |
| Web a medida | Empresas que quieren diferenciarse | Diseñada y programada desde cero, con cualquier funcionalidad |
| Tienda online | Venta de productos | Catálogo, pagos, envíos y facturación |
| Landing page | Campañas de publicidad | Una sola página con un único objetivo |
Qué debería incluir el precio de una web
Dos presupuestos con la misma cifra pueden no incluir lo mismo. Estas son las partidas que debería cubrir una web profesional; si falta alguna, pregunta si va aparte.
- Diseño adaptado a tu marca, no una plantilla sin tocar.
- Desarrollo y pruebas en móvil, tablet y ordenador.
- Maquetación de los contenidos: textos, fotos y, si procede, vídeos.
- SEO técnico de partida: títulos, descripciones, velocidad y datos estructurados.
- Formulario de contacto y enlace a WhatsApp.
- Aviso legal, política de privacidad y cookies.
- Publicación en el servidor y alta en Google Search Console.
- Formación para que puedas actualizar la web tú mismo.
Web WordPress: cuándo es suficiente
WordPress es el gestor de contenidos más extendido del mundo y la opción más económica para una web corporativa. Es suficiente cuando necesitas presentar tu empresa y tus servicios, tener un blog, enseñar un catálogo sencillo o recibir contactos, y quieres poder cambiar textos y fotos sin depender de nadie.
Su límite está en las funciones muy específicas: cuando una plantilla no hace lo que necesitas, hay que añadir extensiones, y cada extensión suma complejidad, peso y mantenimiento.
Web a medida: cuándo compensa
Una web a medida se diseña y programa entera para tu negocio. Compensa cuando necesitas diferenciarte de tu competencia, cuando la web debe hacer algo que no existe como extensión (reservas, áreas privadas para clientes, configuradores, conexión con tu programa de gestión) o cuando tu web actual se ha quedado pequeña.
Cuesta más al principio, pero suele cargar más rápido, es más segura al no depender de decenas de extensiones y admite cualquier funcionalidad futura sin empezar de cero.
Tienda online: los costes que no se ven
El precio de una tienda online no es solo el de la web. Hay que tener en cuenta partidas que dependen de cómo vendas:
- Catálogo: número de productos, variantes (tallas, colores) y fotografías.
- Pasarelas de pago: tarjeta, Bizum y PayPal, algunas con comisión por venta.
- Envíos: transportistas, tarifas por zona y gestión de devoluciones.
- Impuestos y facturación: IVA, facturas automáticas y textos legales de comercio electrónico.
- Conexión con tu programa de gestión o tu almacén, si lo necesitas.
- Hosting adecuado: una tienda con tráfico necesita más recursos que una web corporativa.
Qué hace que una web cueste más o menos
- Número de secciones y de idiomas. Cada página nueva supone diseño, textos y SEO.
- Diseño a medida o plantilla adaptada. Partir de cero lleva más horas, pero diferencia tu marca.
- Funciones especiales. Reservas, áreas privadas, configuradores o conexión con tu ERP.
- Contenidos. Si los textos y las fotos los preparamos nosotros o los aportas tú.
- Tienda online. Número de productos, variantes, pasarelas de pago y envíos.
Gastos anuales que hay que sumar
La web se paga una vez, pero mantenerla tiene un coste recurrente que conviene conocer desde el principio. Pídelo siempre desglosado en el presupuesto.
- Dominio: se renueva cada año y debe estar a nombre de tu empresa.
- Hosting: el servidor donde vive la web, con sus copias de seguridad.
- Certificado SSL: el candado del navegador; en nuestros planes está incluido.
- Mantenimiento: actualizaciones, seguridad y pequeños cambios.
- Posicionamiento y publicidad: SEO, Google Ads o redes, si quieres captar clientes y no solo tener presencia.
Webs baratas: qué suelen dejar fuera
Un precio muy bajo suele significar que falta algo. Lo más habitual es que no incluyan diseño propio, optimización de velocidad, SEO de partida, textos legales, copias de seguridad, la propiedad del dominio o soporte tras la entrega.
No es que una web económica sea mala; es que debes saber qué estás comprando. Antes de elegir, pregunta siempre qué incluye el precio y de quién será la web.
Cómo comparar presupuestos de páginas web
Para comparar de forma justa, revisa lo mismo en todos los presupuestos:
- Qué está incluido y qué se cobra aparte: textos, fotos, formularios, legales, SEO.
- Quién será el propietario del dominio, del diseño y de los contenidos.
- Qué plataforma se usa y si podrás cambiar de proveedor sin perder la web.
- Qué pasa tras la entrega: formación, soporte y coste del mantenimiento.
- Plazos de entrega y cuántas rondas de cambios se incluyen.
- Referencias: proyectos anteriores y clientes que puedas consultar.
Cómo ahorrar sin renunciar a calidad
- Empieza por lo esencial y amplía por fases: una web que crece es más barata que una sobredimensionada desde el día uno.
- Prepara los textos y las fotos antes de empezar; es lo que más retrasa y encarece los proyectos.
- Elige la tecnología que necesitas, no la más completa: WordPress si basta, a medida solo si hace falta.
- Decide qué quieres conseguir con la web (llamadas, pedidos, presupuestos) y diseña todo en torno a ese objetivo.
¿Se puede pagar con ayudas?
Si tu empresa cumple los requisitos y la convocatoria está abierta, el Kit Digital puede cubrir el coste de una web básica.
Preguntas frecuentes
¿Es más barato hacer la web yo mismo con Wix?
El constructor puede salir más barato al principio, pero tendrás que dedicarle tu tiempo, y hay límites en diseño, velocidad, SEO y funciones. Además, la web queda ligada a la plataforma: si algún día quieres irte, normalmente hay que rehacerla. Para un proyecto personal o de prueba puede bastar; para una empresa que quiere captar clientes suele compensar una web profesional.
¿Cada cuánto hay que renovar una web?
No hay un plazo fijo, pero suele recomendarse un rediseño cada pocos años, o antes si la web se ve anticuada, carga lenta, no se ve bien en móvil o ya no refleja lo que ofrece tu empresa. Entre rediseños, conviene actualizar contenidos y mantener la tecnología al día.
¿Cuánto cuesta mantener una web?
Depende del tipo de web y de lo que necesites: el dominio y el hosting se pagan cada año, y el mantenimiento (actualizaciones, seguridad, copias y pequeños cambios) puede contratarse aparte. Pide siempre estos costes desglosados en el presupuesto para no llevarte sorpresas.
¿Puedo empezar con una web sencilla y ampliarla más adelante?
Sí, y suele ser lo más sensato. Una web bien planteada permite añadir secciones, un blog o una tienda online más adelante sin rehacerla desde cero. Cuéntanos tus planes al pedir el presupuesto para elegir una base que lo permita.
¿De quién es la web una vez terminada?
Debe ser tuya: el dominio, el diseño y los contenidos tienen que estar a nombre de tu empresa. En UnaWeb la web, tus datos y tu dominio son tuyos, y si algún día te vas te lo entregamos todo.
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